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Gymnastics Training Crisis

Today my gymnastics coach QUIT. You probably thought I was quitting but no: The coach needs time to focus on a competition and summer program he is organising so he won’t teach my class November and December. I am gutted, shattered and frustrated. My group of girls (mainly dancers) were all shocked. I wanted to say “you told me that success in gymnastics is in the consistent work we put into it”. Instead I buried my head in the gym floor trying not to cry.
I could barely do my sliders because it was if the announcement had sapped the strength out of me. I finally caved in and said through tears “I am sad you are not going to teach us”. He looked shocked “it is only two months” he said. Here I am told people don’t cry (not true of course) but my heart was on my sleeve today.
“What about my handstand?” He’d obviously forgotten about my big aim. I am making a documentary about my gymnastics training for the World Parkinson’s Congress.

One of the girls comforted me and we were distracted by exercises we were doing. I looked longingly at my classmates doing handstands. I asked my classmate for some tips and I threw myself headfirst at the ground. Well your hands do go first but the former sounds more like how felt. The months of training meant I had the strength I needed to hold my weight and I survived. My kick was tiny but little by little I put more power into it.

The coach finally came over to lend a hand and my classmates cheered as I gained more confidence. I have a been a gym mum for 6 years so I know my handstand needs a lot of work; straightening legs, kicking higher and coming down gracefully (not like a frog) and other things. The coaches departure announcement at least forced me to be braver than I really was and achieve the basic elements of a handstand.

I grieve most the consistent routine we’d set up together as that is what I struggle most in, but I am not giving up on gymnastics. My health depends on it.

Pray we can find a solution to my gym progression. We have begged once a week class to keep us going. Hoping the coach subcombs.

Ps- Don’t worry everyone – Just had very strong emotions that day. I am fine and on track.

Crisis de mi gimnasia entrenamiento
Hoy mi entrenador de gimnasia canceló mis clases. Probablemente pensaste que estaba renunciando, pero no: el entrenador necesita tiempo para concentrarse en una competencia y un programa de verano que el está organizando. Por eso no me enseñará en noviembre y diciembre. Estoy destrozada y frustrada. Igualmente mi grupo de chicas (principalmente bailarinas) están en shock. Quería decirle “usted me dijo que el éxito en gimnasia está en el trabajo constante que realizamos”. En lugar de eso, enterré mi cabeza en el piso del gimnasio tratando de no llorar.

Apenas podía hacer mis ejercicios (como en la foto) porque el anuncio me había agotado la fuerza. Finalmente me derrumbé y dije entre lágrimas: “Estoy triste de que no nos vayas a enseñar”. Él parecía sorprendido “Son solo dos meses”, dijo. Aquí me dicen que la gente no llora (no es verdad) porque hoy yo tenía el corazón en la mano.
“¿Qué pasará con mi parada de manos?” Obviamente se había olvidado de mi gran objetivo. Estoy haciendo un documental sobre mi entrenamiento de gimnasia para el Congreso Mundial de Parkinson.
Una de las chicas me consoló y nos distrajeron con los ejercicios que hacíamos. Miré con envidia a mis compañeros de clase haciendo parada manos. Pedí algunos consejos a mis compañeras y me lancé de cabeza al suelo. Bueno, la verdad es que mis manos debían ir primero, pero la primera suena más que cómo se siente. Los meses de entrenamiento significaron que tengo la fuerza que necesitaba para sostener mi peso y sobrevivi. Mi patada fue pequeña pero poco a poco le puse más poder.

Finalmente, el entrenador vino a para ayudar y mis compañeros aplaudieron mientras ganaba más confianza. Hace 6 años que soy madre de gimnastas, así que sé que mi parada de manos necesita mucho trabajo; estirando las piernas, pateando más alto y bajando con gracia (no como una rana) y otras cosas. El anuncio de la partida de el entrenador al menos me obligó a ser más valiente de lo que realmente era y lograr los elementos básicos de una parada de manos.

Lamento mucho por la rutina constante que habíamos establecido juntos, ya que eso es lo que más me cuesta, pero no me rindo en la gimnasia. Mi salud depende de ello.

Oren para que podamos encontrar una solución a la progresión de mis retos de gimnasia. Hemos pedido al profe que vaya una vez a la semana a la clase para mantenernos en marcha. Esperando que el entrenador acepte.